49 CONSEJOS DE ORO PARA EL JARDÍN

Las plantas del jardín, plantas del huerto, plantas en casa y en la terraza, todas ellas estarán más sanas y bonitas si pones en práctica estos consejos que te damos. Tienes hasta 49 ideas diferentes, donde encontrarás las más idóneas para cada especie o para solucionar esos pequeños problemas con los que a veces nos retan nuestras amigas las plantas

1/ Agranda visualmente con divisiones. Para que un jardín parezca más grande de lo que es, crea divisiones en su interior mediante la instalación de setos, espalderas, arbustos, etc., de manera que se cree la sensación de zonas ocultas o no exploradas. También puedes planificar un camino central que se vaya estrechando al final y plantar árboles progresivamente más bajos, o situar flores de colores claros o pastel en el fondo de un macizo.

2/ Perfuma un camino con aromáticas. Pasear por el jardín puede resultar mucho más agradable si añades perfume a las zonas de tránsito. Para crear un efecto fragante puedes alinear arbustos bajos de hojas aromáticas, como lavanda, tomillo, romero o santolina, a lo largo de un camino. Así, al pasar, si los rozas o aplastas el follaje, proporcionará un delicioso aroma.

3/ Pisa las hojas antes de usar herbicidas. Los fitosanitarios, en general, son absorbidos con mucha más facilidad por las hojas que se encuentran dañadas. Si en tu jardín cuentas con malas hierbas duras de combatir, pisa todas las plantas con el pie o con la parte posterior de un rastrillo, pero trata de no cortarlas por completo, ya que no obtendrás el mismo resultado.

4/ Cubre los árboles muertos con trepadoras. Si en tu jardín un árbol se ha secado y no hay posibilidad de recuperarlo, no lo tales. Puedes crear un efecto bonito plantando junto a él especies trepadoras.
Corta las ramas y deja sólo el tronco. Luego planta al pie una trepadora de flor como clematis o lonicera y deja que sus ramas trepen por él. Añade soportes de alambre si es preciso. Verás cómo la nueva vegetación lo cubrirá enseguida embelleciéndolo.

5/ Controla el musgo con agujeros y arena. El musgo es indicativo de un exceso de sombra, falta de aireación o un mal drenaje. Para eliminarlo aplica un herbicida y retíralo con el rastrillo. Después, pincha el suelo con una horca de dientes huecos y esparce una capa de arena y materia orgánica.

6/ Planta en maceta las invasivas. Algunas plantas del jardín, sobre todo hierbas culinarias como la menta, se vuelven invasoras con mucha rapidez. Para contener su expansión plántala en el terreno con su propia maceta cuando todavía sea pequeña. De esta forma no presentará problemas de marchitamiento y podrá crecer sin imponerse a las plantas de alrededor. Cada primavera conviene extraerla y dividir la mata para mantenerla en forma.

7/ Pon especies tapizantes en zonas de sombra. El césped no es buen compañero de la sombra. En las áreas umbrías del jardín recurre a especies cobertoras vivaces y arbustivas para tapizar el suelo, como por ejemplo hiedra, paquisandra o vinca. Al ser rústicas, necesitan menos riego que el césped tradicional y, como cubren el terreno, evitan que la tierra se seque demasiado. Eso sí, aplícales abonos foliares para que se mantengan verdes y tupidas y trata de no pisarlas mucho, ya que no lo resistirían.

8/ Evita el oídio con ajos. El oídio es una enfermedad fúngica que afecta, sobre todo, a las plantas débiles situadas a la sombra, en suelos encharcados. Rosales, frutales, boneteros y laurel real son muy sensibles a él. Trátalos con un fungicida sistémico, aunque también puedes evitarlo de una manera más natural. Sitúalos al sol y planta ajos a sus pies, verás cómo se libran de este temido hongo.

9/ Atrae a los polinizadores plantando margaritas. Y no sólo con margaritas. Asimismo, con cualquier flor que se le parezca, como leucanthemum, gazania o rudbequia. Y también con variedades de una sola flor, como dalia, clavel, etc.
En general, los jardines con mucha variedad de plantas atraen mejor a los insectos. Estos, por un lado, mantendrán a raya a los parásitos de las plantas, mientras que por otro polinizarán las flores.

10/ Mejora un suelo ácido con cal. Para la corrección de un suelo que sea de naturaleza demasiada ácida basta con agregar cal hortícola poco a poco unas semanas antes de plantar o sembrar. El proceso debe ser lento para evitar quemar las raíces. Por eso es mejor realizar pequeños aportes periódicos que uno grande de una vez.

11/ Si ves lombrices, no acabes con ellas. Serán tus aliadas en el jardín, ya que airean el suelo y mejoran su estructura cuando lo excavan tragando la tierra, hojas caídas, raíces rotas, etc. Sus excrementos tienen una alta concentración  de nutrientes. Por eso merece la pena criarlas y dejar que trabajen los suelos de mala calidad, mejorándolos.

12/ Usa residuos como abono. Añade pieles de plátano picadas un poco gruesas al agujero de plantación de tus arbustos de flor y mejorarás su capacidad para retener el agua de los riegos. Al mismo tiempo, resulta un excelente abono rico en potasio. En el caso de especies de suelo ácido, como rododendro o camelia, mejor incorpora frondes de helechos. Las cáscaras de huevo trituradas benefician a todas las plantas, salvo las acidófilas.

13/ Humedece las raíces antes de plantar. Para facilitar el arraigo y la adhesión del sistema radicular de las plantas a la tierra, sumerge las raíces desnudas de tus ejemplares en una mezcla de tierra arcillosa, estiércol y agua a partes iguales durante unos minutos antes de plantar. De esta manera las mantendrás hidratadas, facilitarás la eliminación de las raíces que estén apiñadas y asegurarás un arranque sin problemas.

14/ Sombrea con árboles altos. Si tu zona es muy calurosa en verano planta árboles altos de sombra, por ejemplo plátanos de paseo en el centro y sur del jardín y chopos al norte. Debajo de la sombra de estos magníficos ejemplares puedes poner especies que no requieran mucha agua. Elige entre anémona, bergenia, galantus, liriope o viola.

15/ Usa el riego subterráneo en jardines pequeños. Si no cuentas con excesivo espacio para instalar el sistema de riego en tu jardín, recurre a las tuberías subterráneas. Debes enterrarlas a una profundidad de entre 15 y 30 cm, según el tipo de plantación y la naturaleza del terreno. Al ser un sistema por goteo, el aprovechamiento del agua es mucho mayor, pero además tiene otras ventajas: reduce la evaporación, mejora la estética del jardín y reduce el riesgo de enfermedades por encharcamiento.

16/ Riega con menos presión. Al regar, asegúrate de que el agua pueda penetrar hasta las raíces. Para hacerlo correctamente dirige la manguera hacia la base de las plantas y riega con suavidad. Abre el grifo hasta la mitad y coloca el dedo pulgar en el extremo de salida de la manguera para romper así el fluido.

17/ Mejora el suelo antes de plantar. Si el terreno de un hoyo de plantación es de mala calidad, puedes cambiar toda la tierra por una mejor o realizar una enmienda con estiércol o mantillo descompuestos. Aportarán nutrientes y mejorarán la capacidad de retención del agua. En un suelo pesado mejora el drenaje agregando arena de río. 

18/ Asocia especies con las mismas necesidades. Al agrupar varias especies vegetales, por ejemplo para mantener un ambiente húmedo, elige las que tengan las mismas necesidades hídricas y de luz. Es la mejor forma de evitar deformaciones por una inadecuada iluminación o de malgastar el agua en las plantas que necesiten menos riego.

19/ Ahorra agua en el riego. Existen varios procedimientos que permiten regar menos y mantener perfectas las plantas. Por ejemplo, elegir la noche o las primeras horas del día para suministrar el agua, utilizar acolchados que mantienen el suelo fresco más tiempo y espaciar los riegos o usar pistolas de presión regulable. Pero lo más eficaz es decantarte por un sistema de riego por goteo, que debes conectar a un programador.

20/ Disimula un seto pelado con especies herbáceas. Desde el mismo momento que plantas un seto, debes eliminar las yemas principales para lograr un follaje denso y evitar que las ramas inferiores pierdan hojas. Pero, si esto ocurre, hay técnicas que mejoran su apariencia. Por ejemplo, poner herbáceas a sus pies. Lo mejor es que elijas especies con similares necesidades de riego, abono y exposición que el seto.

21/ En pendiente, planta flores fáciles. Si el acceso a las plantas de una zona en desnivel te resulta difícil, escoge para especies que requieran poco mantenimiento, como verbena o uña de león. Otras, como convallaria o saponaria, evitan que el suelo se desprenda al fijarlo con sus poderosas raíces.

22/ Moja la tierra antes de trasplantar. Dos días antes de efectuar un trasplante, riega el suelo. Evitarás que las raíces, sobre todo las de plantas de gran tamaño, sufran daños. La mejor época para realizar el cambio de lugar es otoño o a comienzos de primavera; nunca cuando está creciendo de forma activa. A árboles o arbustos medianos o grandes, ata los tallos.

23/ Multiplica trepadoras por acodo. Algunas plantas desarrollan ramas largas y flexibles, como el jazmín, la madreselva y otras trepadoras, algo que puedes aprovechar para conseguir nuevos ejemplares por medio del acodo. Para poner en práctica esta técnica, entierra una rama en el suelo por varios sitios, asegurándote de que las partes que quedan bajo tierra tengan al menos una yema por donde la planta pueda brotar. Cuando veas que han emitido raíces, sepáralas y plántalas en macetas con sustrato nuevo.

24/ Mantén sin hierbajos el terreno. Si has retirado, con todo el esfuerzo que conlleva, de un terreno las malas hierbas y quieres mantenerlo limpio al menos un tiempo antes de plantar, cúbrelo con un film de polietileno negro resistente, una tela sintética o un pedazo de alfombra vieja. De esta forma, al no dejar pasar la luz ni el oxígeno al suelo, inhibirán el crecimiento de los nuevos hierbajos.

25/ Detén con especies flotantes las algas en el estanque. Las algas necesitan buena iluminación para desarrollarse y multiplicarse. La mayoría muere en otoño o invierno, pero es en los meses más cálidos cuando debes extremar la precaución. Para detener su invasión, planta especies flotantes, como por ejemplo nenúfar o elodeas, que, cuando crezcan, darán una adecuada sombra en el interior del estanque impidiendo así la proliferación de las algas.

26/ Conserva limpio el enlosado con agua hirviendo. Entre las losas de un patio o un sendero también pueden aparecer las temibles y resistentes malas hierbas. Para eliminarlas, aplica un herbicida o una solución de amoniaco y agua, que también resulta muy efectiva. El agua muy caliente o hirviendo es otro método que resulta de gran eficacia para matar los hierbajos, porque además facilita su posterior extracción.

27/ Separa los árboles para que crezcan. Para garantizar el correcto desarrollo en el cultivo de árboles, además de una buena base de nutrientes, es muy importante dotarles de una separación suficiente. Calcula la distancia de plantación justa con este baremo: si son de la misma especie, será la máxima amplitud que el árbol puede alcanzar en su edad madura, y si son distintas especies, la mitad de la suma de las dos amplitudes máximas.

28/ Fabrica el abono casero en los meses de otoño. Para hacer compost casero aprovecha los residuos que produce el jardín: hojas secas, hierba, restos de poda, flores marchitas, etc. También puedes echar al silo donde se hace el compost los desperdicios de la comida, así como los materiales que han sufrido una transformación, como pueden ser el papel de periódico, el cartón o los tejidos de fibra natural.

29/ Instala una pantalla en las zonas de mucho viento. Un viento demasiado fuerte puede arrasar el follaje y las flores, distorsionar el crecimiento e incluso romper y desarraigar las plantas. Para evitarte problemas, en lugares ventosos instala una pantalla cortavientos permeable, que permita el paso del 50 por ciento del aire. Y, para decorar el jardín, decántate por especies de hojas pequeñas, gruesas y cerosas, entre ellas, evónimo y acebo.

30/ Poda siempre sobre una yema. Lo mejor que puedes hacer para evitar pudriciones a la hora de podar es cortar justo por encima de una yema, ni al ras ni muy lejos de ella. Así se formará el labio de cicatrización que impedirá la entrada de parásitos. Escoge una yema orientada en la dirección que desees dar al vástago, asegurándote de que podrá crecer sin cruzarse con otra rama. En los árboles con yemas opuestas, elimina la que mira al tronco para facilitar el crecimiento de las demás.

31/ Deja troncos flotando en el estanque si hiela. Cuando el agua del estanque se congela en invierno y se expande, puede ocasionar graves destrozos en las paredes de ese recinto. Deja que floten troncos de árboles cortados o tablones en un tercio de la superficie del agua. Absorberán parte de la presión del agua, reduciendo la que se produce sobre el estanque.

32/ Protege las plantas con lavanda. Coloca lavanda junto a los rosales y te evitarás futuros tratamientos contra algunos insectos, sobre todo, pulgones y hormigas. Esta planta aromática agradece los lugares soleados y los suelos ligeros, poco calizos y drenados. Plántala desde mayo a 30 cm de distancia entre los ejemplares. Apenas requerirá cuidados, salvo recortar los tallos tras la floración.

33/ Aplica pasta cicatrizante en los cortes. En cualquier centro de jardinería especializado o en grandes superficies con departamentos para plantas encontrarás bálsamos cicatrizantes que, aplicados sobre cualquier herida de poda, ayudarán a su sellado y evitará la entrada de parásitos durante el tiempo que tarda en cerrarse la herida. Pero, si quieres una solución casera también efectiva y que no suponga un gran desembolso, utiliza mercromina o, mejor aún, cera, que producen el mismo efecto. Además de ayudar correctamente a la cicatrización, evitarán que tus plantas rezumen savia.

34/ Al podar, ayúdate con una cuerda como guía. Para conseguir un corte recto en un seto formal o una bordura baja, extiende a lo largo de él una cuerda, sujeta en cada extremo a una estaca o un palo. De esta forma crearás una línea de referencia para saber por dónde debes cortar. Recuerda que los setos vegetales de mayor altura, los que delimitan y dan intimidad al jardín, deben tener la base más ancha que la cima. Así, afrontarán los daños por el viento o la nieve y recibirán luz suficiente por todos los lados.

35/ Las ramas gruesas, córtalas por debajo de ellas. Cuando te dispongas a cortar una rama gruesa de cualquier gran ejemplar, recuerda que es mucho más conveniente reducir poco a poco su longitud que podarla de una sola vez. Asimismo, si realizas un primer corte, no muy profundo, por debajo de la rama y a cierta distancia del tronco, evitarás que la corteza se desgarre cuando caiga la rama al terreno.

36/ Perfila el césped subido en una tabla. Cuando te dispongas a arreglar los bordes de tu pradera de césped, hazte con algún instrumento que te sirva de pauta para hacer un corte recto. Te recomendamos que no te fíes ni de tu pulso, ni de tu “ojo”. Por ejemplo, te será de gran ayuda una sencilla tabla de madera. Colócate encima y ve cortando los bordes con un tiracantos de media luna. De esta manera, no aplastarás con tus pisadas la hierba.

37/ Planta flores entre las grietas de los muros. Si cuentas con un muro de contención realizado con piedra natural sin mortero, aprovecha los huecos y fisuras y conviértelos en zonas de plantación. Rellena con tierra de cultivo de calidad, porosa y algo fértil, y planta especies de rocalla de poco desarrollo, como campánula, aubrieta, alhelí alpino, estepa y carraspique. También puedes plantar alguna vivaz al pie del muro e incluso en la parte superior enraizando en el terreno.

38/ Haz un corte en cruz al reparar el césped. El uso de césped en tepes, que tiene la ventaja de disponer de la pradera más rápidamente que mediante la siembra tradicional, puede provocar la aparición de hoyos. Para solucionarlo basta con un corte en cruz profunda en el centro, doblar las secciones que se han formado hacia atrás y rellenar el hoyo con mantillo. Vuelve a colocar en su sitio y añade abono. Si quieres que la reparación dure más, añade al mantillo goma de neumático desmenuzada.

39/ Quita los escaramujos y las rosas reflorecerán. Disfrutar de rosales bellos en su temporada no resulta excesivamente complicado. Proporciónales sol, y un riego y abonado regulares, como cuidados básicos, y tendrás mucho ganado. Pero, si además te interesa conseguir una segunda floración, debes dedicarles una atención especial: elimina, por una parte, las flores a medida que se vayan marchitando, y, por otra, los frutos (escaramujos) y chupones en cuanto aparezcan.

40/ Construye bordillos altos para reducir los cuidados. En los caminos de grava o arena, un bordillo elevado situado en sus límites te ahorrará muchos trabajos de mantenimiento. Excava una pequeña zanja e instala en ella ladrillos de construcción, por ejemplo, disponiéndolos en vertical o diagonal, de manera que cada esquina descanse sobre el centro del ladrillo contiguo. A la vez, con esta sencilla medida, evitarás que la tierra de los macizos caiga en las zona de paso y pierdan estética

41/ Ata las ramas si nieva. El peso de la nieve que se instala sobre los setos, arbustos y árboles resulta muy perjudicial, pues además de causar quemaduras, puede tronchar las ramas. Vigila las especies que poseen densas estructuras de ramas, como las Coníferas, y evita que se acumule la nieve atando las ramas con cuerda o un alambre galvanizado.

42/ Construye escaleras en el desnivel. En los terrenos de fuerte pendiente conviene construir escaleras. Las traviesas de ferrocarril es lo más económico. Para alargar su vida impregna la madera con productos de alquitrán: así se impermeabilizará contra la humedad y resistirá mucho mejor las inclemencias del tiempo.

43/ Dirige el agua a las raíces. Solución para canalizar el agua para que llegue sólo a las raíces: entierra una maceta que tenga un orificio de drenaje o un trozo de tubería o de manguera en el suelo, junto a la planta y vierte agua en ellos. Así, evitarás que se desperdicie agua en zonas que no precisen riego.

44/ Reparte bien las semillas en la bandeja de siembra. Asegurar una distribución homogénea de las semillas en la bandeja de siembra puede ser difícil en el caso de que sean muy finas. Mézclalas con arena o talco y tendrás el problema resuelto. También puedes doblar un papel, colocar en el doblez las semillas y esparcirlas en el terreno golpeando con suavidad.

45/ Ahorra tiempo y planta bulbos en cestas. La plantación en cesta resulta práctica para las bulbosas poco resistentes, que deben retirarse del sitio terminada la floración. Llena la tercera parte de una cesta con sustrato, instala los bulbos en ella, cubre con arena y entiérrala en el jardín. A la hora de retirar los bulbos será más rápido.

46/ Consigue cortezas más bonitas. El cornejo (Cornus stolonifera) es de los arbustos que cuentan con una corteza ornamental.  Gracias a ella, durante el invierno puedes disfrutar de sus bellísimas ramas rojas, eso si antes practicas una poda drástica sobre sus tallos. Para hacerla correctamente, córtalos a 10 cm del suelo cuando finalice el invierno, pasado el riesgo de heladas, pero antes de que las yemas broten. Esta operación también beneficia a las especies de follaje decorativo, como cotinus de hojas púrpura y salix.

47/ Ilumina el jardín con acierto. La luz blanca resalta la  belleza de las plantas y evita las distorsiones de otros tipos de luz en los colores de hojas y flores. Para  conseguirla te recomendamos que uses lámparas de mercurio. En el caso de follaje variegado  usa una luz amarilla, como la que proporcionan las lámparas incandescentes o las de sodio, ya que les dará mayor interés. También la luz verde potencia la tonalidad de las hojas, mientras que el rojo o naranja les  darán un aspecto enfermizo.

48/ Quita botones laterales a las flores de corte. Según el uso que vayas a dar a tus flores, se pueden tratar de diferentes formas. Por ejemplo, si quieres disfrutar de ellas decorando la casa, te conviene conseguir, de cada tallo, una única flor grande. Para ello elimina antes en la planta los botones florales laterales. Y si necesitas muchas flores de tamaño más pequeño, corta entonces el extremo del tallo principal.

49/ Estabiliza las macetas con piedras. Si necesitas que las macetas sean más estables para evitar que se caigan por el viento, coloca piedras grandes en el fondo. Este consejo te servirá también para mantener bien ancladas al suelo del estanque las acuáticas jóvenes, que cuentan aún con un sistema radical pequeño y se pueden mover de su emplazamiento con facilidad.

Via  mijardin.es

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